sábado, 30 de octubre de 2010

CORRIDA TOROS SIGLO XIX.



Corrida de toros, siglo XIX
figuras planas

Las escenas diferentes de la corrida de toros. Vestidos de epoca siglo XIX.


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El matador y los banderilleros esperan la salida del toro resguardados en burladeros fijos de la plaza: el matador y el segundo peón, en el burladero de capotes; el peón de confianza en el primero de los que ha de encontrar el animal en su recorrido y el tercero en el situado justo enfrente de éste. Tras su irrupción en la arena, por lo general rápida y violenta, el toro suele recorrer, a gran velocidad, las tablas de la barrera situadas a su derecha (cuando lo hace a su izquierda, se dice que el toro “ha salido contrario”). Después de una o dos vueltas es preciso fijarlo, es decir, hacer que preste atención a los engaños, para lo que el primer peón le dobla, es decir, le frena con el vuelo del capote, lo embarca en él girándolo, cambia de manos la capa por la espalda y, por último, con el capote sujeto a una sola mano, lo corre hasta el punto desde el que pueda citarlo el matador.

Siguen los denominados pases de recibo, que instrumenta el matador y que sirven para enseñar a embestir al toro y también para probar sus cualidades positivas y negativas. Suelen correrlos caminando hacia atrás, sin perder la rectitud con la dirección del animal y dándole salida sin forzarlo, con objeto de comprobar en puridad la naturaleza de su embestida y llevarlo así a los medios






El presidente ordena la salida de los picadores. Uno ejecutará la suerte y el otro cubrirá la salida, es decir, se situará en el extremo opuesto del redondel. La razón que sustenta el castigo que el toro ha de sufrir en varas es la de adecuar y mejorar su comportamiento durante el resto de la lidia: quebrando su fortaleza y pujanza naturales para atemperarlo, corrigiendo (por las heridas infligidas a uno u otro lado del morrillo) los defectos de la cabeza y obligándole a humillar la testuz. Por otra parte, es la prueba fundamental con la que medir su bravura.

Puesto el toro en suerte por el matador, o con menor frecuencia por uno de los subalternos, en línea con el caballo, que no traspasará la raya interior como el toro no debe traspasar la exterior, el picador puede realizar la suerte de frente y por derecho, dando los pechos del caballo, ligeramente cuarteado, al toro, o de costado, por el lado cubierto por el peto. La puya debe clavarse en lo alto, alargándola en el cite y recogiéndola desde el encuentro y jamás, aunque es un jamás que nunca se cumple, debe taparse la salida del toro durante la vara, acorralándolo entre las tablas y el cuerpo del percherón, la denominada carioca. Terminada la suerte, el matador procede al quite, es decir, a sacar primero al toro de su encele con el caballo y después a instrumentarle los pases de capa que considere más lucidos según las características del animal. En las varas segunda y tercera, que son las que calibran, en verdad, la casta y bravura del toro, los quites los efectúan, por orden de antigüedad, los compañeros de terna


el picador picando 12cm



el picador solo 8cm



Las banderillas, rehiletes, garapullos o avivadores, que todos esos nombres reciben los palos, sirven para enardecer al toro después del castigo en varas. En otras épocas, el tercio lo ejecutaban los banderilleros por riguroso orden de antigüedad. En la actualidad, la única norma que se observa es la de que cada uno de los peones coloca dos pares de banderillas: en el primer toro del matador, el segundo se encarga de la brega, el peón de confianza clava dos pares y el tercero uno en éste y otro en el toro siguiente que corresponda al diestro, en el que el segundo clavará dos veces y bregará el peón de confianza.

Las banderillas deben colocarse por ambos pitones del toro, izquierdo y derecho, dos por un lado y otro por el contrario, de modo que sirvan también para probarlo por ellos cara a la posterior faena de muleta. En el caso de ser el matador quien ejecute el tercio, será él mismo y no el presidente el que determine el número de veces que entra al toro, aunque nunca menos de dos.




En el pasado, la muleta era sólo un instrumento defensivo del que se servía el torero para engañar al toro en el momento de la estocada, único considerado, junto a la pica, importante en el toreo. En la actualidad está considerado como el tercio esencial para determinar el triunfo o el fracaso del torero, por más que para el aficionado todos tengan interés y valía semejantes. Tiene la primacía de la belleza, en la que el torero, a solas con su enemigo, interpreta su íntima concepción de qué es torear.

Al obligado toque de clarines y timbales, el matador toma, de manos de su mozo de espadas, el estoque y la muleta. Se dirige, si es su primer toro, a la presidencia para solicitar el pertinente permiso y, después de brindar o no la muerte del animal, se dirige hacia el astado. Éste habrá sido llevado por los subalternos al sitio elegido por el maestro, por lo general en la raya del tercio y en el lugar de la plaza más alejado de sus querencias naturales. Desde ahí, si el animal responde, podrá incluso sacarlo a los medios, donde la soledad es todavía más profunda. La faena es el conjunto de series de pases ligados que el torero da, manteniéndose él quieto mientras el toro pasa en movimientos circulares en torno a su cuerpo. La ligazón y el temple, es decir, la continuidad de los mismos y su adecuación en velocidad y ritmo hasta hacer que el animal embista según le manda la muleta y no de acuerdo a su natural ferocidad, son los elementos, junto con la plástica de su realización o el coraje para vencer las dificultades que el toro oponga, más valorados en este tercio. Acaba con la suerte suprema: entrar a matar al toro.




Es la esencial y fundamental que justifica cuanto antecede en el ruedo entre toro y matadores. Es el último instante sacrificial de la fiesta y aquel en el que, pese a las lógicas diferencias, más igualados están ante la muerte (es el único momento de la lidia en la que, por unos instantes, el matador deja de ver hacia dónde se dirigen los cuernos del toro) ambos protagonistas. Cuadrado el toro, es decir, juntas las pezuñas delanteras, las de las manos, y cuadradas respecto a las traseras, las patas, el matador cita al toro bien en la suerte natural, en la que el costado derecho de la res queda hacia las tablas o en la suerte contraria, cuando lo hace el izquierdo. Según sea el comportamiento del torero, la suerte recibe diferentes nombres. Volapié, si con la muleta baja, recogida o enrollada en la mano izquierda, el otro brazo en alto, junto al corazón y extendido, adelanta un paso en el momento de citar al toro, lo vacía y, después de clavar, sale por el lado contrario. Recibiendo, si el matador cita al toro y espera inmóvil que llegue a jurisdicción. Al encuentro, si ambos avanzan a la vez.

La estocada buena es la que penetra hasta la empuñadura, hasta la bola, en el cuerpo del toro por la unión entre el cuello y la línea dorsal, zona denominada cruz, rubios o agujas. Si no entra lo suficiente, la estocada se denomina pinchazo: hondo, media estocada o metisaca, si el torero clava y extrae el estoque con rapidez. La posición de la espada se determina en relación con el cuerpo del toro y su distancia del lugar ideal: delantera, trasera, caída, en los bajos o bajonazo.

Cuando la estocada no ha sido suficiente para hacer rodar al toro, el matador emplea el verduguillo. El único punto por el que la punta del estoque puede penetrar hasta el bulbo raquídeo del animal es el agujero magno u occipital, situado en la parte posterior del vértice de los cuernos, en una zona llamada precisamente nuca, occipucio o cabello



toro descabello 6cm









caballo en tierra 8cm

el arrastre de 19cm


Los avisos

Son los toques de clarín con los que la presidencia avisa al matador que se ha excedido en el tiempo que el reglamento vigente concede para la ejecución de la faena y muerte del toro. Suena el primero a los 10 minutos del inicio del tercio en España o del primer pinchazo en México. Tres minutos después el segundo. Y dos más tarde el tercero y último que obliga a matador y subalternos a retirarse a la barrera para que el toro sea retirado por los cabestros o apuntillado en el mismo ruedo. De no lograrse ni una ni otra acción, el matador siguiente de la terna, previa orden del presidente, procederá a matarlo o descabellarlo según sean las condiciones de la res.

Los trofeos

Muerto el toro, es el público quien mediante sus aplausos o pitos enjuicia la actuación del matador y a él corresponde siempre la orientación del primer veredicto del presidente.

Dos orejas y rabo

Máximo trofeo posible en plazas de primera categoría. La de Las Ventas de Madrid tiene a gala la casi absoluta imposibilidad de alcanzarlo. El último rabo otorgado, hasta la fecha, lo logró Sebastián Palomo Linares, el 22 de mayo de 1972, al toro Cigarrón, de Atanasio Fernández, en decisión discutidísima del presidente. El presidente debe sacar el pañuelo blanco tres veces antes del arrastre del toro.

6.5.2 Dos orejas

Trofeos que aseguran la salida a hombros por la puerta grande, salvo en la Real Maestranza de Sevilla, que exige que los toreros corten tres para poder hacerlo por la Puerta del Príncipe, y en el caso de las corridas en solitario, en las que tres son siempre las exigidas. El presidente debe sacar el pañuelo blanco dos veces antes del arrastre del toro.

Una oreja

Concesión directa del público, al que el presidente ha de atender si por el número de pañuelos blancos que cubren las gradas considera que es petición mayoritaria. Ha de sacar el pañuelo una sola vez.

Vuelta al ruedo

Premio de consolación cuando la suerte suprema no ha estado a la altura de la faena de muleta. Es el público el que invita al torero a iniciarla con sus aplausos y gestos.

Saludo desde el tercio

Premio de consolación cuando a pesar de las ganas del torero las cosas no han salido de acuerdo a sus deseos.













Al toro de lidia en una plaza de toros se le evalúan básicamente tres cosas: Trapío, bravura y casta.

El trapío se refiere a la estampa o aspecto fenotípico del toro de lidia. Esto se debe observar a la salida del toro conjuntamente con el temperamento o "personalidad" que demuestre el toro, que debe estar acorde con las características de la ganadería de origen, y que difiere entre ganaderías.

La bravura del toro se demuestra ante el picador. Un toro será más bravo cuantas más veces y más fiereza demuestre ante el castigo de la puya. Reglamentariamente el toro debe tomar un máximo de tres puyas.
Las características típicas para medir la bravura son las siguientes:


1.- Acometer con prontitud (rapidez) a cualquier estímulo.

2.- Repetición de la embestida al repetirse los estímulos externos.
3.- Buena pelea en el primer tercio de la lidia, es decir en el caballo, al que acudirá:- con prontitud :
- con rectitud en sus acometidas (nobleza, es decir claridad en sus embestidas, nunca zigzagueante)
- de lejos
- empujando con los riñones y la cabeza fija, aún cuando tenga la puya clavada, sin movimientos laterales o de arriba a abajo, ni buscar otras clases de alivio en su dolor.
- sin dolerse, es decir sin manifestar dolor, ni retroceder ni recular

- con tendencia a irse siempre a la parte central del ruedo, denominada en el lenguaje taurino como los medios, que serán llamados también terrenos del toro o las afueras.

4.- La rectitud y prontitud en la embestida deberán permanecer también durante los tercios de banderillas y de muleta, finalizando sólo aquéllas en el momento de su muerte, en el que buscará hacerlo en su terreno, es decir en los medios.
5.- Morir con la boca cerrada, es decir, en lenguaje taurino tragándose la muerte.


La casta se demuestra en los pases de muleta. El toro debe ser codicioso y debe humillar (bajar bien la cabeza) cuando es citado por el torero. El toro debe ir con fijeza y nobleza a la muleta o engaño. Siempre demostrando que es bravo y tiene peligro estar parado frente a él, pero sin mostrar signos de preferir cornear al torero antes que responder adecuadamente a las ordenes o cites del torero. Y por supuesto el toro nunca debe mansear frente al torero. Nunca debe tardarse en embestir y mucho menos debe retroceder ante el torero.

EL COMPORTAMIENTO

El comportamiento del toro en la Plaza, durante la lidia, queda definido como sigue:

Abanto Aquél que sale corretón, atropellando, saliendo suelto de las suertes y hacia cualquier terreno.

Áspero Toro cuya bravura es seca.

Blando El que se duele al castigo. Suele ser noble.

Boyante Noble o de carril, habiendo mantenido durante la lidia una bravura suave y dulce. Obedece a los engaños, arrastrando el morro sin hacer extraños.

Bravo El toro que se arranca galopando y acude a todos los sitios, se crece al castigo y embiste con prontitud.

Bronco El toro que espera y cuando se arranca lo hace con todo el cuerpo a la vez. Embiste con la cara alta y casi siempre de improviso tira cornadas, gañafones o tornillazos.

Cernirse Se dice que un toro se cierne cuando se acuesta, es decir que en su desplazamiento le gana terreno al torero.

De Bandera Como el boyante, pero aún más bravo, al ser su pelea muy superior en todos los tercios. Es el toro completo.

De Sentido El toro que aprende sobre la marcha, haciendo distingo entre el engaño y el cuerpo del torero.

Distraído Se distrae, mira al callejón y no se emplea.

Gazapón El que embiste andando no dejando colocarse al torero. También se le llama andarín.

Huido El toro que sale suelto de todas las suertes, asustado de las mismas.

Incierto Cuando el toro se muestra receloso, desconfiado y de arrancada irregular.

Manso El que se acobarda, no quiere pelear, rehuye la lucha, se duele al castigo y busca las tablas.

Pegajoso El que se revuelve pronto y no deja ni respirar al torero.

Probón Al que hace amago de embestir, quedándose a la expectativa. Suele cernirse y tener sentido.

Pronto El que se arranca de inmediato al primer cite e incluso por sí solo.

Receloso El que embiste con cierto miedo, distrayéndose con cuanto ocurre a su alrededor. Suele gazapear y desparramar la vista.

Reservón El que no muestra codicia y embiste sin emplearse del todo.

Tardo El toro que se lo piensa mucho antes de embestir.

sábado, 23 de octubre de 2010

PASEILLO. COMPOSICION

CAJA PASEILLO. FIGURAS PLANAS DE PLOMO.








Son las 5 de la tarde -hora taurina-, el presidente muestra sobre la delantera del palco, un pañuelo blanco. Sonarán clarines y timbales y empieza el PASEILLO.

COMPOSICION DEL PASEILLO:
Está Reglamentado. A los alguacilillos les siguen los matadores en una hilera de tres: vistos de espaldas, el más antiguo se sitúa a la izquierda, el más moderno en el centro y al lado derecho el restante matador. Tras ellos los banderilleros o subalternos de las correspondientes cuadrillas por orden de antigüedad y respetando de izquierda a derecha la antigüedad de los componentes de cada una. A continuación, de dos en dos y por cuadrillas, marchan los picadores en sus caballos y sin pica, a la izquierda el más antiguo. Monosabios, areneros y el tiro de mulillas que cierra el paseillo.
Los matadores y subalternos visten con capotes de paseo. Todos marchan cubiertos, salvo aquel que torea por primera vez en una plaza.
Se dirigen todos hacia el palco presidencial, frente al que se destocan según llegan y van rompiendo la formación.

Participantes






El alguacilillo es el primer personaje que sale a la plaza. Son los agentes encargados de transmitir las órdenes del presidente durante las corridas. Cabalgan hacia al palco y reciben la orden de que comience el espectáculo. Vuelven hacia las cuadrillas y las preceden en el paseillo. Luego recogen la llave de los toriles. También entregan los trofeos a los toreros. En algunas plazas, entre ellas la Monumental de las Ventas de Madrid, visten a la usanza de Felipe IV: traje de pana, capa, golilla, botas altas y sombrero de ala ancha adornado de plumas.








Matador de toros: también conocido como diestro o espada, es aquel torero que ha recibido la alternativa y que, en la lidia, realiza la parte principal de la faena y mata al toro con el estoque. Es sin duda el personaje central en una corrida de toros. Según las características de la lidia (a pie o a caballo) se les llama "toreros de a pie" o rejoneadores. El torero de a pie es el responsable sostener la lidia al toro con el capote, llevarlo al caballo, realizar la faena con la muleta y darle muerte.
Los matadores de toros comienzan su aprendizaje toreando erales, generalmente a una temprana edad. Aproximadamente dos años después comienza su etapa como novillero, el que lidia novillos debido a su menor tamaño y fuerza con una edad de 3 años y un peso aproximado a los 400 kilos. Por último, se convierten en matadores tras tomar la alternativa, la cual es concedida por otro torero.

Subalternos o Banderilleros o peones de brega: Personal que ayuda al matador en lo que necesite y en las situaciones que les están permitidas (es lo que se llama la brega: parar al toro en su salida de toriles, llevarlo y alejarlo del caballo en el tercio de varas, realizar quites, ponerlo en suerte y ayudar a que caiga al ruedo cuanto ante). Al conjunto formado por el matador , los banderilleros, los picadores y el mozo de espadas, se le denomina cuadrilla.
Actúan en el segundo tercio de banderillas y, cuando no lo hace el propio matador, son los encargados de la colocación de los pares de banderillas.
Cada matador lleva en la cuadrilla dos picadores y tres banderilleros (el primero es llamado peón de confianza).


Matador de Toros Matador de Toros descubierto



Composición del Paseillo de los toreros de a pie; los matadores en primer lugar y los subalternos detrás.

Mozo de espadas: Es la persona que colabora directamente con el matador, su labor es ayudar al cambio de muletas, capotes y espadas. También es la persona encargada de vestirlo y desvestirlo.

Picador: Es la persona que, montada a caballo, utiliza una vara larga con una punta metálica (puya) para castigar al toro y producir desgarramiento de los tejidos ubicados en la cruz del mismo con el objetivo de probar su bravura, detectar sus características y evitar que el animal embista levantando la cabeza.
En la actualidad los caballos son propiedad de la plaza. Los picadores eligen, por riguroso orden de antigüedad, el caballo que quieren montar, sin que puedan rechazar ninguno, pues previamente han debido de ser aprobados por los veterinarios.
Los caballos salen al ruedo protegidos por un peto (conjunto de lonas impermeabilizadas, rellenas de algodón, enjaezadas mediante cueros y correas, cuyo peso no puede sobrepasar los 300 kg), y se les cubre el ojo derecho con un pañuelo para que no huyan ante las embestidas del toro.







Personal de la plaza: Son aquellas personas que colaboran en la plaza haciendo posible la celebración de esta fiesta. Entre ellos destacan los taquilleros, los colocadores, el personal del callejón, los médicos, el torilero y los areneros.
Presidente: Es aquella persona que preside un festejo, generalmente un representante de la municipalidad donde se efectúe. Se encarga de mantener el orden en la plaza y entre sus funciones se encuentran la de ordenar el comienzo del festejo, los cambios de tercio y otorgar los premios –orejas y rabo– a los matadores. Asisten al reconocimiento, al sorteo y selección, y dirimen las diferencias que surjan entre todas las partes (ganaderos, empresa, toreros, veterinarios......). Estan asistidos por un asesor, que se sienta en el palco presidencial a su izquierda, y por un veterinario, que lo hace a su derecha. Les auxilia un delegado gubernativo que transmite y exige el cumplimiento de las decisiones del presidente.

Monosabios: Son los mozos que acompañan y ayudan al picador en la plaza, sobre todo cuando el toro derriba al caballo para evitar que ni el picador ni el caballo resulten heridos, armados tan sólo con una vara. Vestidos con pantalón y blusa, y tocados con gorrilla.




Mulilleros: personal a cargo del tiro de mulillas con las que arrastran el cuerpo muerto del toro para sacarlo de la plaza. Las mulillas van enjaezadas y adornadas con banderas, cintas y cascabeles.







Areneros: Mozos encargados de mantener en condiciones adecuadas el albero de la plaza. Tienen su importancia, como lo ilustra el hecho de que desfilen en el paseo de cuadrillas.









Una corrida de toros se divide en tres partes, denominadas "tercios" y 2 suertes (de capote y de muleta):

1. Tercio de varas. Durante el tercio de varas el matador torea con el capote y el toro recibe una serie de puyazos en el morrillo (zona abultada entre la nuca y el lomo del toro) por parte del picador. El objetivo de estos puyazos es medir la bravura del toro y su disposición a la embestida, además de dosificar la fuerza del toro para facilitar la posterior labor del matador. En la antigüedad era esta suerte la más esperada por los espectadores, siendo los toreros de a pie sólo auxiliares de esta labor, con el paso del tiempo estos últimos cobraron mayor fama entre la multitud y la lidia comenzó a girar en torno a su labor, pasando a ser los protagonistas del espectáculo ya a mediados del siglo XVIII, si bien la nobleza continuaba prefiriendo el toreo a caballo, de lo que se separó el toreo de rejones.
1. Suerte de capote (más comúnmente conocido como "tercio de quites"). La faena a capote la desarrolla el torero para medir la embestida del toro así como su fuerza y disposición. Es más apreciada en América que en España. Existen diferentes estilos de uso indistinto en la lidia; los lances de verónica, chicuelina y las gaoneras (así llamadas por haberlas inventado el mexicano Rodolfo Gaona) son los de uso más común, si bien hay muchos otros.


2. Tercio de banderillas. Durante este tercio los banderilleros clavan sobre el lomo del toro unos adornos llamados comúnmente banderillas o rehiletes (instrumentos consistentes en una vara de madera adornado con flecos de papel de colores con un arpón en la punta).La función de dichos instrumentos es la de avivar al animal, tras el tercio de varas, por el movimiento de las mismas. De ahí el termino, menos conocido, de avivadores.

2. Suerte de muleta. Esta suerte es solo efectuada por el matador de toros, pudiendo ser sustituido por el alternante de más antigüedad solo en caso de verse impedido a terminar el tercio si ha sufrido algún percance. Los lances más comunes son: el natural (abierto y con la mano izquierda) y el derechazo (con la derecha y la espada en el paño de la muleta para extender la superficie del mismo), además del remate de pecho.
Una vez que el matador ha demostrado su maestría con el toro, que para ahora está casi anulado, se prepara para matar. Este es el momento culminante de la lidia. El matador se asegura de que la posición del toro sea la ideal para la estocada, o sea con las patas delanteras juntas. Entonces se acerca al toro, se estira por encima de los cuernos y le clava el estoque entre los omóplatos, tratando al mismo tiempo de evitar cualquier sacudida repentina de los cuernos. La estocada perfecta corta la aorta y provoca la muerte casi instantánea del animal, si bien una mayoría de veces se precisan reintentos hasta acertar la arteria. En algunos casos se requiere el golpe de gracia en la nuca.

3. Tercio de muerte. Durante este tercio tiene lugar el enfrentamiento del matador con el toro. El matador realiza la faena de la suerte de muleta y posteriormente le da muerte con el estoque.
Los toros son capaces de matar hasta en sus últimos momentos.


Pañuelos que utiliza el presidente para dirigir la corrida
El presidente transmite todas sus ordenes sacando pañuelos de distintos colores y diferentes significados:
Blanco: Comienzo de la corrida, salida de toros, cambio de tercios, y en su caso, avisos.
Verde : Devolver el toro a los corrales por defectuoso o inutil para la lidia.
Rojo : Si el toro es condenado a un par de banderillas negras (para los toros mansos que no acuden al caballo).
Amarillo o Naranja: Concesión del indulto a la res por ser excepcional , por su bravura y clase.
Azul : Concesión de la vuelta al ruedo del toro por su calidad y bravura.


EL TORERO Y EL TRAJE DE LUCES.
El traje de luces se llama así por los efectos ópticos que producen las lentejuelas que lo adornan. Los toreros de antes del siglo XVIII utilizaban el ante; desde ese siglo predominó la seda.





1.- MONTERA. Uno de los elementos del vestuario que más ha evolucionado. Hasta el siglo XIX se utilizaba el sombrero de tres picos. A partir de ese momento se comenzó a utilizar la montera, que está confeccionada con un tejido rizoso muy semejante al cabello.

2.- CHAQUETILLA. Verdaderas obras de arte, adornadas con alamares. De las hombreras cuelgan unas borlas llamadas machos. Es muy rígida, lo que la hace incómoda, hasta el punto de que las mangas están abiertas por las axilas para permitir el movimiento de los brazos.

3.- TALEGUILLA. Sujeta con tirantes y muy ceñida, va de la cintura hata la rodilla. En la parte inferior se ajusta con machos. La faja que se le añade es sólo un elemento estético.

4.- MEDIAS. Generalmente de color rosa, suelen llevar debajo otras blancas.

5.- ZAPATILLAS. Llevan un lazo encima y son de color negro. No llevan tacón y tienen una suela especial para evitar los resbalones.

6.- MACHOS. Las borlas con las que se ajusta la taleguilla. De aquí viene la frase «ajustarse los machos».

7.- CAPOTE DE PASEO. Con la forma del capote, pero algo más pequeño, suele ser la pieza más lujosa del vestuario del torero. Es bastante difícil de colocar. Suele estar ornamentado con distintos motivos que pueden incluir imágenes religiosas de las que es devoto el torero.

8.- CAMISA. De color blanco. Por delante está adornada con encajes.

9.- CORBATIN. De color negro, suele ser una cinta muy fina anudada como una corbata.

10.- COLETA. Una antigua moda del siglo XVII que persiste, aunque hoy en día se utilizan postizos





Los terrenos
Si se parte el radio del círculo de arena en tres partes, tendremos las tres zonas en las que se divide: los terrenos. El toro se suele dirigir al centro de la plaza (los medios) que es la más tranquila. En esa zona suelen recibirles los toreros para que los encuentros sean más suaves y espaciosos. Los terrenos están relacionados con las querencias, es decir la zona hacia la que empujan los toros. Suele ser común la querencia hacia chiqueros.



Los burladeros
El matador que va a lidiar el toro suele colocarse en el burladero más alejado de la puerta de toriles. Los peones se colocan en los otros burladeros. Cuando sale el toro se le deja correr y se le cita a los burladeros, donde se observa si embiste hacia abajo y con fuerza (signo de nobleza) o si tiene algún defecto en la forma de embestir o correr.
Antiguamente era el peón de confianza el que recibía al toro. Hoy en día suele hacerlo el matador.